Hace un par de días, el 25 de
octubre, escuché el primer villancico de Michael Bublé e inicié oficialmente la
campaña navideña en mi Spotify. Y mientras sonaba ese tierno “Have a holy jolly
christmas” pensaba, ¿pero qué coño haces
en octubre ya con villancicos?, mientras bailaba por toda la casa, con la
música resonando por todas partes. Que sí, que es pronto, que es cursi, que me
debería terminar de cambiar antes de empezar a bailar por casa como si viviera
solo, que igual al vecino le molesta, pero mira, me sale así, como soy.
Con “Santa Claus is comming to
town” estuve cerca de sentirme en el paraíso, con la ropa tirada por la
habitación, el altavoz a tope sobre la estantería, y yo, en calzoncillos,
usando el móvil como micrófono. Pero el clímax estaba por llegar. “The more you
give, the more you’ll have”, ese ritmo alegre tan de otra época (como yo, lo de
otra época, y lo de alegre también). Me arranco a cantar, sin complejos, suena
la música, me envuelve, sudo de tanto moverme, pero no dejo de cantar. ¡Qué
final! Me apoyo en la pared de mi cuarto a recuperar el aliento, Qué feliz soy con estas cosas, sonrío.
Hoy necesitaba escribir,
soltarme, necesitaba volver a gastar tinta. Por eso cuento esto, porque así es
como soy, y seguiré siendo. La pregunta es, ¿te atreves a conocerme?
PD: prometo ponerme los
pantalones esta vez.
No hay comentarios:
Publicar un comentario