Entrada destacada

El beso del Guadalquivir

Se quejaba una voz quebrada en cada rincón de Sevilla por el amor negado, lloraba su guitarra al son de una rumba que buscaba en las flores...

martes, 14 de marzo de 2017

Soy esa parte de ti

La caída de ese barranco era inmensa. El vacío se abría a mis pies mientras mi exhausto pensamiento pedía a gritos a esos pies que se abalanzasen sobre aquel abismo. Me decanté por esperar, por tomarme un tiempo para respirar y poner un poco de orden. El día era espléndido, la brisa refrescaba el ambiente bañado por el sol y el aroma del mar que impactaba incesantemente contra las rocas.

Al fondo del acantilado se asomaba una pequeña playa desierta e inhóspita que parecía el lugar idóneo para descansar cuerpo y mente. Me sentía completamente destrozado, física, mental y emocionalmente. Algo no iba bien dentro de mí. los problemas emocionales me llevaron a desgastar mi mente intentando abarcar demasiado y eso llevó a intentar sofocar esos pensamientos huyendo del lugar donde habían aparecido, pero al final, sobre ese acantilado, allí seguía todo junto, haciendo de mí un cuerpo que se sostenía casi por acto divino.

Encontré un camino para bajar a aquella playa y lo seguí. Mientras bajaba, algunas nubes empezaron a congregarse en el cielo tapando el sol y enfriando el ambiente. Un escalofrío recorrió mi espalda en el momento en el que posé mis pies descalzos en aquella solitaria playa, algo había allí que tenía intranquila a mi mente, más aún de lo que ya estaba. Me tumbé en la arena, el movimiento del mar acunó mi sueño hasta casi dejarme totalmente dormido en aquella cala, pero en ese momento empecé a oír pasos sobre la orilla, ligeros chapoteos de otros pies al pisar sobre la fina capa de agua.

Aún desconcertado conseguí incorporarme, y lo que vi me aterrorizó: era yo, me estaba viendo a mí, igualmente solo en esa misma playa, llorando desconsoladamente balbuceando nombres e intercalando algún que otro insulto que si bien podrían parecer ir dirigidos hacia aquellos nombres, temo que esas palabras tenían un objetivo mucho más dañino, yo mismo. No quise moverme, ni llamar ¿mi? Atención, estaba demasiado confuso. De pronto ese dolor que había traído hasta esa playa volvió a aparecer pero mucho más profundo.

Después de un momento de duda, me atreví a dirigirme a mí mismo, a mi yo destrozado y lloroso, y le hice una pregunta a priori algo estúpida ¿Quién eres tú? No pareció sobresaltado al oírme a pesar de no haber mostrado síntomas de haberse percatado antes de que yo estuviera allí.

Soy tú, pero sólo la parte de ti que está harta de sí misma. Tú sigues saliendo a la calle con esa misma sonrisa de autosuficiencia y con todo ese orgullo para luego encerrarte en casa para imaginar que la única vida que no es real es la que vives cada día, y que en realidad eres uno de tus personajes del Fifa o alguno de tus generales que matan tanta gente cada vez que tienes un día duro. Soy la parte de ti que cada vez que miras a los ojos de una chica que vale la pena lanza una bengala al cielo para que tú sepas que aquí abajo no hay nadie que nos ayude a salir de este acantilado.

Aquel último comentario me hizo apartarme un momento de la conversación para mirar a mí alrededor e intentar comprender qué me impedía salir del acantilado. Para mi sorpresa aquel camino que había seguido para bajar ya no estaba, ahora sólo había roca. Miré con ojos llenos de terror a ese “yo” que aún no sé cómo denominar y le pregunté ¡¿Qué ha pasado, dónde estoy, cómo salgo de aquí?! Esbozó una ligera sonrisa y siguió hablando:

Bajas aquí casi todos los días, el día es precioso, soleado, caluroso y con una ligera brisa marina. Entonces llegas tú, a ese acantilado, horrorizado por la bengala que haya lanzado yo por una chica, una canción, una película más sensible de lo normal, un gesto de tus padres, cualquier cosa que pueda alterar esta parte de ti que son las emociones. Entonces tomas ese camino que has buscado ahora con la mirada y me estropeas el día, y te lo estropeas tú. Unas veces hablamos, otras simplemente me observas cómo me voy destruyendo emocionalmente hasta que acabo arrojándome al agua, otras simplemente nos gritamos y me dices toda esa mierda que ves en ti y que yo ya sé porque soy yo quien te la recuerda. Soy esa parte de ti que te está haciendo escribir esto ahora mismo, por eso no quieres deshacerte de mí completamente, porque aunque sufras día tras día sin motivo, me necesitas para ser tú mismo. Sólo soy un llorón en una playa, soy esa parte de ti que te hace soñar con quedarte dormido en un sofá con esa chica tan especial que aparecerá algún día, soy el que te hace sollozar como un bebé cuando te obsesionas con alguna chica a la que prestas más atención de la debida. Soy esa parte de ti que te hace ser tú mismo, la que no deja que pisoteen tus ideas, la que te fuerza a vestirte con camisa cada día porque te ves mejor así, soy esa parte de ti que te retuerce las entrañas cuando te sientes solo, soy tu corazón Álvaro, ni más, ni menos. Sal de esta playa, sal de este oscuro rincón, deja que salga el sol y ponte la camisa con la americana y las Ray-Ban, sal a la calle e intenta ignorarme de vez en cuando. Por muy guapa que sea la chica y mucho que te asuste mi bengala, no corras, sigue adelante, no puedes estar toda la vida llorando. Deja que la cabeza piense, pero no hagas caso de todo lo que haga, y déjame a mí que sienta en exceso, pero no vengas cada vez que pase algo, porque acabarás encerrado en esta cala. Supera tu miedo a no tener pareja, ya llegará esa chica cuando tenga que llegar, aparecerá, eso es algo que nadie puede negar, pero mientras llega, haz caso a todos tus amigos, y Vive, o al menos… inténtalo.


Estuve llorando un buen rato sobre la arena con la cabeza entre las rodillas y las manos cubriéndome la nuca. Cuando volví a alzar la mirada, el sol había vuelto a salir y el camino hacia arriba volvía a estar abierto. Me lancé a subir aquella pendiente, pero cuando estaba empezando el camino de regreso vi a ese “yo” sentado en la orilla, aun llorando, arrancando unos antiguos versos de Quevedo “Serán ceniza, mas tendrá sentido, polvo serán, más polvo enamorado”. En ese momento decidí que aún había cosas que aclarar…

No hay comentarios:

Publicar un comentario