Ni
siquiera las estrellas parecen calmadas ante lo que ocurre en mi corazón. Me
levanté imaginando un viaje a Cádiz contigo y ahora sólo puedo imaginarte
sonriendo en aquella noche, sólo puedo recordarte secando mis lágrimas en aquel
frío recibidor sin otra compañía que mis sollozos, mis lágrimas y mis lamentos.
Me corroe la duda, es como una serpiente que saliendo de mi corazón devorase
todo mi ser, esa duda, de si en tu corazón hay un hueco reservado para mí en la
parte de AMOR. Toda mi conciencia entiende que necesitas tiempo, que tu
situación es compleja, pero ni la noche ni la música apagan las dudas que
asaltan las puertas de mis entrañas. ¡¿ME QUIERE O NO ME QUIERE?! Se oye gritar
por todo mi ser. Verte ha supuesto dar vida a esas fantasías, con tu rostro ya
había una sonrisa esperando en la Caleta, ya sentía otra vez tus pulgares sobre
mis llorosas mejillas. Echo de menos cantarte al oído, echo de menos abrazarte,
oler tu pelo sin que te des cuenta. Tus risas cuando nos cruzábamos en el
pasillo.
Oigo
el silencio en la calle, una calle entregada ya a una tardía madrugada, también
oigo una voz rasgada cantando sobre el amor, bueno, más bien sobre el desamor.
Esa voz debe de ser el sonido que sale por ese auricular de mi oído izquierdo.
Pero oigo otra cosa, es mi corazón, gritando ahogado por que me vuelvas a
escribir.
Al
final todos esos ruidos se confabulan en una única pregunta ¿Qué habrá
escondido en su corazón para mí? No te imaginas las ganas que tengo de volver a
abrazarte, y el miedo que me da, tener que volver a despedirme.
No hay comentarios:
Publicar un comentario