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El beso del Guadalquivir

Se quejaba una voz quebrada en cada rincón de Sevilla por el amor negado, lloraba su guitarra al son de una rumba que buscaba en las flores...

domingo, 21 de agosto de 2016

5 de la madrugada

Ni siquiera las estrellas parecen calmadas ante lo que ocurre en mi corazón. Me levanté imaginando un viaje a Cádiz contigo y ahora sólo puedo imaginarte sonriendo en aquella noche, sólo puedo recordarte secando mis lágrimas en aquel frío recibidor sin otra compañía que mis sollozos, mis lágrimas y mis lamentos. Me corroe la duda, es como una serpiente que saliendo de mi corazón devorase todo mi ser, esa duda, de si en tu corazón hay un hueco reservado para mí en la parte de AMOR. Toda mi conciencia entiende que necesitas tiempo, que tu situación es compleja, pero ni la noche ni la música apagan las dudas que asaltan las puertas de mis entrañas. ¡¿ME QUIERE O NO ME QUIERE?! Se oye gritar por todo mi ser. Verte ha supuesto dar vida a esas fantasías, con tu rostro ya había una sonrisa esperando en la Caleta, ya sentía otra vez tus pulgares sobre mis llorosas mejillas. Echo de menos cantarte al oído, echo de menos abrazarte, oler tu pelo sin que te des cuenta. Tus risas cuando nos cruzábamos en el pasillo.
Oigo el silencio en la calle, una calle entregada ya a una tardía madrugada, también oigo una voz rasgada cantando sobre el amor, bueno, más bien sobre el desamor. Esa voz debe de ser el sonido que sale por ese auricular de mi oído izquierdo. Pero oigo otra cosa, es mi corazón, gritando ahogado por que me vuelvas a escribir.

Al final todos esos ruidos se confabulan en una única pregunta ¿Qué habrá escondido en su corazón para mí? No te imaginas las ganas que tengo de volver a abrazarte, y el miedo que me da, tener que volver a despedirme.

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