Entrada destacada

El beso del Guadalquivir

Se quejaba una voz quebrada en cada rincón de Sevilla por el amor negado, lloraba su guitarra al son de una rumba que buscaba en las flores...

martes, 23 de agosto de 2016

Sueño de una noche de verano

En realidad, ahora no tengo nada que escribir, simplemente, tenía ganas de volver a usar el boli.
Así que ya que no tengo nada que escribir, me voy a poner a soñar, va a ser un sueño en esa playa, el Palmar, con un atardecer de verano, y con esa chica que aún  o conozco, pero que me hará tan feliz. Va a ser un sueño feliz, va a ser mi sueño, va a ser mi futuro. A pesar de todo esto, estará escrito en pasado. Lo digo para que tú, lector, no creas que lo he vivido, sino que simplemente es más fácil tratar esto como un recuerdo.
¿Recuerdas esa luz? Parece que fuera ayer, esa playa, el sol cayendo sobre el horizonte, abrazando el mar y regalándonos un espectáculo de luz como nunca antes hemos visto. Y allí estabas tú… perfecta. Tu piel dorada por el sol reflejaba las últimas luces del día, y esa melena rubia tuya, destellos de un agonizante día, que da paso a la romántica noche.
A lo lejos se oyen los acordes de una guitarra que llora los lamentos de su músico. No puedo dejar de mirarte. Tu sonrisa es la luz más clara que me otorga el día, y en tus ojos verdes veo la pureza de tu alma y veo reflejada la cara de idiota que se me queda cada vez que te miro.
Recuerdo que dejamos la toalla y nos quedamos sólo con el bañador. Poco después fuimos al agua, tú ibas delante y yo me quedé en la orilla, contemplando tu silueta, con esa sonrisa de enamorado que me dejaste el día que te conocí. Las sombras del atardecer, el rumor del agua y tu risa, forman el ambiente idóneo para sentirme FELIZ.
El agua está fresca, pero poco puede hacer el frío para impedir que corra detrás de ti para abrazarte. Llegué corriendo por detrás y te di un abrazo de eses que sólo salen en las películas. Qué poco me importó el frío entonces, que bella es la vida cuando la miras desde el ángulo adecuado.
Bella fantasía parecía todo aquello, como sacado de un sueño, de la imaginación de un poeta o un cantante. Aún recuerdo ese momento en el que me susurraste al oído “te amo…” y yo no pude más que responderte a eso con un beso, la mejor forma que se me ocurrió de expresarte lo que sentía.
Recuerdo que nos subimos al hotel, a prepararnos para la cena, y yo acabé antes, por lo que bajé a coger mesa al restaurante, a la orilla del mar, a la orilla de todo, en el principio de tantas cosas y el final de tantas otras.
Aún recuerdo estar hablando con el camarero mientras esperaba a que nos preparasen esa mesa justo pegada a la arena de la playa, cuando de repente noté como tu perfume llenaba mi alma y entonces te vi, perfecta, con ese vestido blanco tuyo, que hacía perfecto contraste con el dorado de tu piel mientras tu melena rubia se dejaba caer como una catarata de oro sobre tus hombros. Y esa sonrisa, otra vez esa sonrisa.
Me había puesto mis mejores galas, la mejor camisa, la mejor colonia, el mejor reloj… Pero cuando te vi me sentí ínfimo, y el hombre más afortunado del mundo sabiendo que era yo el que tenía un hueco en tu corazón.
Posaste tu mano en mi mejilla y acompañaste el gesto con un beso que me devolvió a la realidad, la cual era mejor que cualquier sueño. Tras una cena perfecta, dimos un paseo bajo la luz de la luna y en un momento hundí mi rodilla derecha en la arena y saqué de mi bolsillo un anillo, dijiste sí, y la luna fue testigo del mejor momento de mi vida…

Esto es sólo un sueño querido lector, una fantasía de un poeta, de un cantante, pero la vida sigue, y estoy seguro de que algún día encontraré a esa chica, encontraré esos ojos y esa sonrisa, y volveré a posar mi boli en un papel para escribir un recuerdo de algo que fue realidad, hasta entonces, toca vivir…

No hay comentarios:

Publicar un comentario